sábado, 15 de octubre de 2011

Freedom


Ser libre es ser capaz de adaptarse a las adversidades y a las nuevas experiencias que la vida nos ofrece, es saber decir adiós a algunas personas y Bienvenidos a otras, es saber limpiar el polvo del pasado aunque nos haya marcado, es ser firme corrigiendo errores y no volviéndolos a repetir en situaciones de debilidad, es decirse: "Yo sé que hay algo mejor para mí, así que no hay vuelta atrás!"




Astrid R. (Escritora)

miércoles, 5 de octubre de 2011

La confianza

Esta es la historia de tres amigos que se querían muchísimo y siempre iban juntos a todas partes. Un día uno de ellos planteó al resto que si en algún momento tuviesen que separarse, cómo podrían volver a encontrarse de nuevo. Uno de los amigos era el agua, otro el fuego y otro la confianza. El agua dijo: Si me perdéis de vista y tuviéseis que buscarme deberíais hacerlo en prados muy, muy verdes con muchas flores, allí hay mucha humedad y seguro que me encontraréis. Allí estaré yo.
El fuego dijo: en el momento en el que tengáis que buscarme deberéis hacerlo donde haya mucho humo y mucha temperatura, ahí seguramente estaré yo.
La confianza dijo: el día que me perdáis de vista, que desaparezca, que no me encontréis, seguramente no me volveréis a ver.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Éste también es un cuento para pensar


Hubo una vez un rey que dijo a los sabios de la corte:

- Me estoy fabricando un precioso anillo. He conseguido uno de los mejores diamantes posibles. Quiero guardar oculto dentro del anillo algún mensaje que pueda ayudarme en momentos de desesperación total y que ayude a mis herederos y a los herederos de mis herederos para siempre. Tiene que ser un mensaje pequeño, de manera, que quepa debajo del diamante del anillo.
Todos quienes escucharon eran sabios, grandes eruditos; podrían haber escrito grandes tratados, pero darle un mensaje de no más de dos o tres palabras que le pudieran ayudar en momentos de desesperación total...
Pensaron, buscaron en sus libros, pero no podían encontrar nada. El rey tenía un anciano sirviente que también había sido sirviente de su padre. La madre del rey murió pronto y este sirviente cuidó de él, por tanto, lo trataba como si fuera de la familia. El rey sentía un inmenso respeto por el anciano, de modo que también le consultó. Y éste le dijo:

- No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje. Durante mi larga vida en palacio me he encontrado con todo tipo de gente, y en una ocasión me encontré con un místico, era invitado de tu padre y yo estuve a su servicio. Cuando se iba, como gesto de agradecimiento, me dio este mensaje –el anciano lo escribió en un diminuto papel, lo dobló y se lo dio al rey-. Pero no lo leas –le dijo- mantenlo escondido en el anillo. Ábrelo sólo cuando todo lo demás haya fracasado, cuando no encuentres salida a la situación.

Ese momento no tardó en llegar. El país fue invadido y el rey perdió el reino. Estaba huyendo en su caballo para salvar la vida y sus enemigos lo perseguían. Estaba solo y los perseguidores eran numerosos. Llegó a un lugar donde el camino se acababa, no había salida: enfrente había un precipicio y un profundo valle; caer por él sería el fin y no podía volver porque el enemigo le cerraba el camino. Ya podía escuchar el trotar de los caballos, no podía seguir hacia delante y no había ningún otro camino... De repente, se acordó del anillo, lo abrió, sacó el papel y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso, simplemente decía: “ÉSTO TAMBIÉN PASARÁ”.
Mientras leía “Ésto también pasará” sintió que se cernía sobre él un gran silencio. Los enemigos que le perseguían debían haberse perdido en el bosque o debían haberse equivocado de camino, pero lo cierto es que poco a poco dejó de escuchar el trote de los caballos.

El rey se sentía profundamente agradecido al sirviente y al místico desconocido, aquellas palabras habían resultado milagrosas, dobló el papel, volvió a ponerlo en el anillo, reunió a sus ejércitos y reconquistó el reino. Y el día que entraba de nuevo victorioso en la capital hubo una gran celebración con música, bailes... y él se sentía muy orgulloso de sí mismo. El anciano estaba a su lado en el carro y le dijo:
- Este momento también es adecuado: vuelve a mirar el mensaje.
- ¿Qué quieres decir? –preguntó el rey-. Ahora estoy victorioso, la gente celebra mi vuelta, no estoy desesperado, no me encuentro en una situación sin salida.
- Escucha –dijo el anciano-: este mensaje no es sólo para situaciones desesperadas; también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando estás derrotado; también es para cuando te sientes victorioso. No es sólo para cuando eres el último; también es para cuando eres el primero.
El rey abrió el anillo y leyó el mensaje: “Ésto también pasará” y nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba, pero el orgullo, el ego, había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Se había iluminado. Entonces el anciano le dijo:
- Recuerda que todo pasa. Ninguna cosa, ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche, hay momentos de alegría y momentos de tristeza, lo bueno es tan transitorio como lo malo, acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.

jueves, 28 de julio de 2011

domingo, 24 de julio de 2011

Comunicación



Si quieres decir algo a alguién, repíteselo en voz baja.
Si son varios, dilo al más distante.
Si son muchos, busca un micro y un técnico.

Si el interlocutor está lejos, usa el teléfono.
Si es importante, visítale.
Si te interesa mucho, invítale a comer.
Si quieres seguridad, confírmalo por carta.

Si están pasando todo el día, pon un cartel.
Si se encuentran dispersos, haz un impreso.
Si quieres que te lean, añade dibujos.
Si quieres que te crean, acompaña foto.
Si quieres impresionar, a todo color.
Si quieres calidad, en blanco y negro.

Si quieres que te entiendan. Di tres cosas.
Si quieres que te retengan, una sola.

Si quieres que te sigan muchos, promételes algo.
Si quieres que sean buenos, aunque pocos, pídeles algo.
Si quieres que te aplaudan, adúlales.
Si quieres resultados, sé breve y concreto.

Si quieres aburrirles, léeles.
Si quieres comunicarte, háblales.
Si quieres que te atiendan, escúchales.
Si quieres que te odien, monologa.
Si quieres convencerles, dialoga.


lunes, 2 de mayo de 2011

No pudo faltar más suerte.

Aunque éste es el pensamiento que me asalta cada vez que recuerdo aquel momento, sigue siendo un pensamiento positivo teniendo en cuenta lo desastroso de la situación. Ahora las cosas ya están hechas y la decisión tomada y a lo hecho pecho.

lunes, 28 de marzo de 2011

Spring sweet spring!


Aunque el tiempo no acompañe demasiado, ya estamos en primavera!!

A ver si con la marcha del invierno se alejan las tempestades y sale por fín el sol por estos lares.